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Susana Giner 18 enero, 2019

Soy lo que se dice una persona intensita. Ansias, impaciente, agonías… también son adjetivos que me van al pelo. Un punto obsesiva, incluso.
No lo parezco, ¿verdad?, pues sí.
También soy guapísima y tampoco lo parezco. 

Como algo me guste, me gusta mucho. Me apasiono, lo exprimo, le doy 100 vueltas para verlo desde todos los ángulos, recorro sus lados, sus vértices y sus aristas, hurgo en los recovecos, fuerzo los cierres si es necesario para abrirlo… Y si aun así no tengo bastante, lo destilo. Cualquier cosa para hacerme con su esencia.

Si un libro me gusta, lo releo 100 veces, lo subrayo, hago anotaciones.. y vuelvo una y otra vez sobre aquellos párrafos que más me han llamado la atención. Posiblemente, compre otras obras del mismo autor.
Ese libro, estrujado y hecho polvo, con las cubiertas gastadas, el lomo dado de sí de tanto abrirlo, las esquinas dobladas sobre sí mismas para señalar páginas, me acompaña a todas partes, físicamente o en el corazón.
Hasta que lo agoto, como si fuera bagazo, y lo abandono en algún rincón de la memoria. Puede que alguna vez vuelva a él con ilusión renovada aunque suele ocurrirme que ya no encuentre en él aquello que tanto me fascinó, igual que cuando te encuentras con tu primer amor.

Hago lo mismo con las pelis, las canciones, los hobbies, las personas, las cervezas…
Rondó Veneziano me acompaña desde los 15 años, sin embargo, he olvidado el nombre de otros que fueron mi ‘grupo preferido’.
Cuando jugaba al billar, era la mejor del barrio, la mejor… ahora hace años que no cojo el taco.

Soy intensita, ya te lo he dicho. 

Pero no me dejo atrapar ni comprometer. No tengo grupo de música preferido, no tengo director preferido, no tengo escritor preferido, no tengo cervecera preferida… y ahora mismo no tengo más hobbies que zamorear, dejar fluir y trabajar.
De hecho, la mayoría de las veces no recuerdo el autor del/de los libro/s que estoy leyendo, que suelen ser más de 6.

Hoy te quiero, puede que mañana no, pero si te digo que te quiero, es a hierro. Es de verdad.

¿Que a qué viene todo esto? Pues porque pensaba yo que vas a pensar que soy una plasta cuando te diga que tengo un barrilako de Barlomelet pinchado y que me voy a poner hasta las cejas. Hoy es mi birra preferida, quién sabe si lo será mañana, y hay que aprovechar.

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