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ddspumat 7 septiembre, 2019

Pues me vais a perdonar pero… quizá soy una ilusa pero yo nunca me he sentido castigada por España.

No. Puede que haya tenido mucha suerte, no sé…

Así, sin pensar mucho lo que escribo:

Me siento castigada por los políticos, pero tanto por los de aquí como por los de allí; por la ordenanza municipal de Barcelona, súper rigurosa; por Hacienda, pero creo que esos castigan a todos los autónomos y pequeños empresarios por igual; por la Administración Pública en general, tanto la española como la catalana; por la Iglesia Católica, que no deja de meter las narices en mi vida privada y en mi alma; por la policía autonómica, que antes no eran tan enrollaos y daban palos indiscriminadamente… pero por España no. Por algunos españoles sí, pero nunca por el hecho de ser catalana; también me he sentido castigada por algunos catalanes, pero nunca por tener familia de fuera.

Me he sentido castigada por ser mujer, fea y lesbiana, eso sí, también por ser pobre, por ser distinta y expresarme diferente, pero no más por españoles que por catalanes, ni más por hombres que por mujeres, curiosamente.

Me he sentido castigada por mi ciudad, que me exprime hasta la médula con las tasas municipales más altas del universo, con la zona azul, con el transporte público, con las multas, con los taxis, con el café con leche a 3€, con el alquiler de los pisos a 900€, con las autopistas, con la avaricia de los que hacen negocio con su nombre…

Me he sentido muy castigada por esas empresas que han hecho del abuso su política de empresa, como las de comunicaciones, la prensa, las energéticas, etc., esas en cuyas juntas de administración se ufanan los políticos que me castigaban hace unos años y donde irán a languidecer moralmente los que me castigan ahora.

Me siento castigada, y mucho, pero no por quien dicen que me castiga. Los políticos pujoles se lo inventaron para despistarnos y pillarse el finde libre y subir a Andorra con bolsas de deporte, y de tanto repetirlo acabó pareciendo verdad. Y eso vendía, porque la rivalidad Barça-Madrid, Catalunya-España, da negocio y da rédito político, aquí y allí.

Luego vino el Tribunal Constitucional y, picados como estaban porque el presidente del Gobierno era socialista y culé, y porque el Barça vapuleaba al Real Madrid, nos tocó els collonets con el Estatut.

Soy catalana, tan catalana como cualquier otro catalán, y no me he sentido más castigada por España que cualquier otro español. Me vais a perdonar pero creo que España es justa en ese sentido: nos castiga a todos por igual.

Sé que muchos no me lo vais a perdonar, pero es lo que pienso.

Y añado: no me siento más española que catalana ni al revés, de hecho no me siento nada de todo eso, me siento solo SusaniKa y hago mi trabajo lo mejor que sé.

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