ddspumat 24 julio, 2019

Que el mercado está revuelto, lo sabemos todos.
Demasiadas birras, la mayoría de fuera, e insuficientes bocas dispuestas a pagar 4,5€ por una cervecita, por rica que esté. La llamada ‘evangelización cervecera’ es demasiado lenta para sostener el sector.
Lógico que estemos todos expectantes y algunos, además, inquietos.
Para colmo, ahora ya hay ‘alternativas’ decentes a 1,80€. Sí, ya hay muy buena cerveza muy barata porque las ‘grandes’ se están poniendo las pilas compitiendo con productos la mar de resultones.
En un escenario así, para sobrevivir solo cabe arañar ventas a los competidores, y para eso se necesita una estrategia comercial definida.
Con más regocijo que preocupación, la verdad, veo muchas ‘pequeñas’ apostando por productos sencillos muy próximos a ‘la cerveza normal’. Muchos artesanos hacen ojitos a esos paladares poco intrépidos fieles a las ‘industriales’ de toda la vida, a ese público de ‘a mí dame una cerveza y déjate de mariconadas’ que quieren cualquier cosa siempre que esté helada, con sus burbujitas, su espumita, muy transparente, con lo justito de alcohol y sus aceitunitas. Es decir, ahora intentan acercarse a ese consumidor del cual antes, como rasgo definitorio, intentaban alejarse. La necesidad hace extraños compañeros de cama…
Como a ese público no se le conquista solo con ‘sencillez’ porque también quiere ‘precio’ (y valores de marca pero eso es otria histotia), los pequeños están apretándose los números. (Ahora dirás que no conoces a nadie tan cutre que beba una u otra cerveza por el precio y yo te recordaré el transfuguismo de unas marcas a otras por 15 o 20 céntimos de diferencia.)

El caso es que muchas cerveceras de las que abanderaron en su momento el movimiento craft están intentando clasificarse para jugar en la liga del consumo masivo… cosa que me parece cojonuda, ¿eh?

Y hete aquí que tenemos a cerveceras pequeñas intentando vender litros a base de pils barata y cerveceras grandes intentando colarse en las tiendas especializadas con IPA’s wharholianas, comprando indies, haciendo fichajes galácticos…

Y luego está Susanika dando por culín con su Attack the Krab!! y la San Miguel Manila y San Miguel Magna que son una mierda como un piano.
The End.

Vale, aclaro que no estoy criticando a nadie, que me parece perfecto que la gente se busque las habichuelas, y me parece perfecta cualquier forma en que lo haga, siempre que sea honrada.
Soy una amante de las pils y de las cervezas de poca graduación más bien secas, son mis preferidas, y disfruto como un tocino en un charco con las Almogàver Pils, por ejemplo, o con las Milana Pucela… que son cervezas en esa línea que describo: sencillas y económicas.

Me encanta la birra sencilla y económica.

Solo expongo lo que veo porque me parece muy curioso cómo en unos años las grandes parecen cada vez más craft y las pequeñas cada vez más ‘comerciales’.

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