Susana Giner 16 marzo, 2019

A ver, que sirva de crítica constructiva, si es que ha de servir para algo.
Debe de estar de moda eso de no poner el nombre de la birra en la etiqueta. Y parece que cuanto más enrevesado e imprevisible sea ese nombre, cuanto más extemporáneo, más guay…
Y lo mismo digo del estilo, que parece que cuanto más misteriosa sea la cerveza, mejor.

Pues, señores cerveceros, eso es complicarle la vida al tendero, que lo sepan ustedes, y al cliente, y es innecesario. Y pone de muy mala hostia tirarse media hora con cara de idiota, con el uto albarán en una mano, la botella en la otra y delante del ordenador intentando poner los precios.
Sabedlo y aplíqueselo quien deba.
Qué manía con complicar lo que funciona, oye…

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